Una forma brutal de entrar en la cabeza de tus clientes

Anoche viendo la tele escuché un ejemplo brutal de cómo crear una visión perfecta en la cabeza de alguien.  Si ese alguien es tu posible cliente y la visión se la creas sobre cómo se sentirá trabajando contigo o comprando tu producto, BINGO. Bueno. Anoche estaba por fin en el sofá. Disfrutando de ese bendito

Perdóname, estoy empanada

Es lo que tenemos los humanos, somos seres imperfectos. Y yo voy de listilla por la vida. Así soy 😄. Escribiendo con autoridad, dando lecciones de venta y copywriting… vamos, que a veces parece que sé de lo que hablo. Y luego voy, y mando el email de ayer a mis suscriptores, hecho un cuadro.

El «no hay huevos» y otras 4 grandes formas de vender

El copywriting es un arte apasionante, qué te voy a contar yo… Las ventas, en general, lo son. Da igual si vendes escribiendo textos, como yo, llamando por teléfono o visitando clientes y mirándoles a la cara. El canal no es relevante. Lo importante es cómo consigues convencer de que tu propuesta es la mejor.

Lo mucho que aprendí en la cárcel sobre copywriting

La mayoría de lo que sé sobre persuasión lo aprendí en la cárcel. Y esto me recuerda una historia. Una vez, mi madre estaba hablando por teléfono con una de mis tías. Estaba en el trabajo, sentada en su escritorio y mientras hablaba, un compañero trabajaba en la mesa de al lado. Este hombre oía

Cómo un restaurante que no existe, llegó al nº1 de Tripadvisor en Londres

Nos gustan las historias más que a un tonto un lápiz. Y esta es una historia real. De esas que merecen ser contadas y compartidas. Que molan por varias cuestiones: 1. Porque parece increíble que haya gente tan creativa. 2. Porque es alucinante que vivamos en un mundo cuyas reglas hacen posible que sucedan estas

Quería comprarle un tanga a su mujer y se hizo rico.

Dicen que con la vergüenza, ni se come ni se almuerza. Pero este no es el caso. A Roy Ramond le gustaba regalarle a su mujer algo de lencería sexy de vez en cuando. Pero tenía un problema. Sentía una vergüenza infinita cada vez que entraba en una tienda para buscar un conjunto bonito. ¿No