Seleccionar página

Estos días he estado participando en un grupo sobre crianza consciente.

Un montón de madres y padres interesados en hacer lo mejor para sus pequeños;
Esforzándose por cambiar creencias limitantes que perjudican su labor como educadores.

El grupo, lo creó una persona que quería ayudar a toda esta gente con su experiencia vital y su formación.

De hecho, consiguió tener un gran poder de convocatoria. Ahí había más gente que en la playa de Benidorm un 15 de agosto.

Y durante una semana, ha estado ofreciendo consejos, material y ejercicios muy útiles, en mi opinión, para conseguir estos objetivos.

La gente estaba encantada.

Motivada y superagradecida, la verdad.

Y creo que realmente el grupo y todo lo que allí se ha expuesto, les ha enriquecido como personas y como padres.

La persona que dirigía el grupo ha estado regalando mucho valor.

Qué bonito esto de regalar valor, ¿no crees?

Te lo recomiendan en muchos sitios. Un montón de mentores con conocimientos incalculables lo revelan como estrategia infalible para hacer crecer tu negocio.

Hasta aquí todo muy bien.

El tema vino cuando después de una semana recibiendo valor de forma gratuita y desinteresada, esta persona acabó haciendo una oferta comercial.

Ofreció mucho más valor, pero si pagabas por sus servicios.

Algo lógico, vaya. Porque si no hay money, no puedes seguir ayudando a gente. Quizás de una manera puntual, pero no indefinidamente.

Para mí eso está claro. Pero no es así para todo el mundo.

Y pasó lo que siempre pasa en estos casos.

Se montó un pitote que no veas.

Mucha gente decepcionada, comentándolo en el grupo.

Y mucha otra también, apoyando a la organizadora y su generosidad «desinteresada» durante una semana entera.

Hubo incluso juicios y faltas de respeto en lo que se suponia era un ejercicio de consciencia y crianza respetuosa.

En fin…

Esto es lo que pasa cuando creas expectativas en la mente de la gente. Si no se cumplen, se genera también mucha decepción.

El resultado: potenciales clientes cabreados, un montón de ventas frustradas y tu credibilidad por los suelos para algunas de esas personas.

Lo peor es que la solución para que esto no ocurra es bien fácil.

Facilísima.

Pero a veces hacemos caso de lo que oímos, nos cuentan, o leemos por Internet. Y no todo lo que se dice por ahí, es un buen consejo.

A mí también me ha pasado y puede que me vuelva a pasar, no creas.

De momento, en esto, he aprendido.

Es lo que hay.

Si quieres textos que no insulten la inteligencia de tus clientes, fortalezcan tu credibilidad y aumenten tus ventas, esta es mi propuesta.

Por cierto, mi propuesta en www.copyterapia.com, como siempre, es comercial. Ofrezco mis servicios en casi todas mis comunicaciones, correos y artículos.

Si algún día te interesa, me encantará saber de ti.

Si no, ningún problema. Espero que te entretengas con ellos y te sirvan algunos de mis consejos.

Un abrazo y buen día 😊.

Sandra (para conocerme un poco más, es aquí)

www.copyterapia.com