El copywriting funciona y puede aumentar mucho tus ventas.

Hasta ahí todos de acuerdo, pero…

¿Cómo hacerlo bien?

Hola,

Te va a sonar raro pero…

NO QUIERES TEXTOS QUE VENDEN.

Si tienes un negocio,

LO QUE QUIERES SON MÁS INGRESOS.

Directamente.

Y si para conseguirlo pudieras darle a un botón y que te cayera del cielo, lo harías.

A mí aún me queda alguna neurona espabilada, así que yo también lo haría.

Y después me dedicaría al copywriting como hobby, cuando me apeteciera, porque me parece divertidísimo y emocionante provocar reacciones en quien me lee.

EL CASO ES QUE AMBOS SABEMOS QUE PARA QUE ESOS INGRESOS LLEGUEN, NECESITAS VENTAS.

Y PARA ELLO, COMUNICARTE DE UNA FORMA EFECTIVA CON TUS CLIENTES.

La verdad es que yo llegué al copywriting por casualidad después de mi experiencia como psicóloga y apasionada de las ventas.

Mi camino hasta aquí no fue siempre fácil y también metí la pata en varias cuestiones importantes hasta que me fui enterando de lo que iba el cotarro.

Y cuando lo hice, descubrí un mundo en el que “no es oro todo lo que reluce”, así que de eso quiero hablarte, en parte, en esta carta de ventas.

Una cosa está clara.

El copywriting es una inversión muy rentable si tienes un negocio.

Pero si no se utiliza bien, no sirve para nada.

O su eficacia es mucho menor, así que estarás perdiendo dinero por el camino, vamos.

Este es el matiz que mucha gente ignora, incluidos algunos copywriters, agencias y profesionales del marketing digital …

Si, parece increíble, ¿no?

Pues eso, también flipé yo cuando empecé a enterarme de cómo iba el temita.

Sobre todo porque había invertido un buen pico en formación que no puedo decir que no me fuera útil. Sí lo hizo en los primeros escalones de mi negocio, pero me dejó arañando la superficie, esa es la verdad.

Mira, casi cualquiera puede:

  • Escribir un texto descriptivo con un poco de gracia.
  • Aprender una fórmula y adaptarla.
  • Tomar la carta de ventas de otro profesional y cambiar algunas frases para ajustarla a tu producto.
  • Leer un montón de artículos o ver vídeos con consejos para escribir bien en internet.
  • Mirar los textos de la competencia e intentar imitarlos porque “si lo están haciendo será porque funciona”.

Pero la realidad es que si no comprendes de verdad las bases psicológicas que actúan en la persuasión y las utilizas correctamente en tus textos, no te comerás un colín.

Podrás mejorar algo tus resultados, pero estarás perdiendo gran parte del potencial del copywriting.

Y muchas ventas.

Y digo yo que ya que uno invierte en algo, que sea para conseguir el máximo beneficio.

Porque ir pa ná…

Bueno, lo que yo quiero contarte es de qué depende que un servicio de copywriting sea efectivo y por qué hay textos que venden mucho más que otros.

Antes quiero aclararte que no pretendo que confíes en mí. Eso sería no ser coherente con lo que te estoy diciendo.

Tampoco te voy a hacer la típica pregunta que leo mucho…

“¿Y quién soy yo para contarte esto?”

Pues nadie, ya te lo digo yo.

¿Te cuento todo esto para venderte mis servicios?

Claro, yo vivo de esto y estás en mi carta de ventas.

Pero también lo hago con honestidad y no me planteo cambiar.

No es que yo sea buena gente ( que también 😉 ), pero no es eso.

Tampoco es que no conozca otra forma de sentirme bien con mi negocio y mi conciencia.

No.

La realidad es que aunque yo fuera una bruja egocéntrica que solo piensa en sí misma, el futuro de mi negocio depende de dar un buen servicio.

Como el futuro del tuyo, supongo.

Como el de todos, aunque no todo el mundo lo tenga claro.

Lo que necesitas saber es que LOS TEXTOS PERSUASIVOS DE VERDAD:

  • Más que vender, HACEN QUE TE COMPREN. La diferencia a veces es sutil, pero muy potente.
  • La gente los lee hasta el final aunque estés vendiendo una batidora o una riñonera de los 80.
  • Se dirigen al cliente que realmente puede comprarte, sin malgastar balas en todo lo que se cruza en tu camino.
  • Generan la credibilidad y confianza necesarias, sea lo que sea que vendas.
  • No insultan la inteligencia de tu potencial cliente fingiendo lo que no es, forzándole a tomar una decisión para la que no está preparado o retándole sin respeto.
  • Tocan la fibra de manera honesta y en el punto justo (como en todo, aquí hay una medida correcta, si te pasas, adiós venta).
  • No usan recursos facilones e inútiles como el “¿te lo vas a perder?” “Sandra, en la vida hay trenes que pasan y ya no vuelven”, “en la vida hay que tomar acción” o “solo quiero ayudarte porque eso me hace feliz”.

Supongo que lo has visto por ahí.

  • Desmontan las objeciones de tu cliente para que sepa en todo momento si lo que va a comprar o contratar, es lo que estaba buscando. Si compra, no será un cliente decepcionado, será uno satisfecho. Con lo que tendrás cliente fieles y que te recomendarán sin tener ni que pedírselo.
  • Utilizan el tono adecuado para transmitir los valores de tu marca, por lo que nadie se llevará una impresión equivocada de tu negocio.
  • Dejan muy claros los verdaderos beneficios de tu producto pero evitando que se dispare el RESORTE INCONSCIENTE que mata la mayoría de las ventas en internet. Esto lo veo mucho y cuando lo entiendas, tú podrás decir lo mismo.
  • Dan PODEROSAS razones al lector para hacer lo que te hayas propuesto que haga (suscribirse, comprar, participar en un sorteo). Dar razones es fácil, pero dar PODEROSAS razones tiene su miga, te lo aseguro.
  • Resaltan el valor de tu producto o servicio, a la vez que lo humanizan, lo que es fundamental para conectar y hacer que confíen en ti.
  • Generan la emoción adecuada, para que alguien que necesita lo que vendes, busque el botón de compra con seguridad y más contento que unas pascuas.
  • Aprovechan la herramienta más antigua y eficaz para que la información cale en la mente de cualquiera y genere esa conexión emocional tan deseada.
  • No describen, dibujan imágenes en la mente de lector.

Todo esto, y en especial el último punto, suele ser la diferencia CLA-VE entre un texto bonito y uno PERSUASIVO de verdad.

Si lo haces bien, los números cambian bastante, créeme.

Sobra decir, que todo esto no funciona si tu producto o servicio es de baja calidad y no tienes un mercado que lo necesita o pagaría por ello.

Entonces, antes deberías invertir en solucionar otras cosas.

De hecho, no trabajo con negocios en los que detecto algo de esto (porque no van a conseguir los resultados esperados) ni con los que no están alineados con mis valores.

Por ejemplo, casas de apuestas, productos financieros poco claros, o clientes que me piden que “maquille la realidad” u oculte algunas limitaciones de su producto.

No me compensa.

Esto es comunicación, la herramienta más rentable de la cadena, pero necesita los demás eslabones.

Te pondré otro ejemplo muy sencillo.

Imagínate que escribes los mejores y más persuasivos textos en tu web o tu página de ventas, pero si nadie la visita nunca, se quedarán ahí, muertos de risa, sin producir efectos de ningún tipo.

Igual que si las visitas son todas de gente no interesada en tus productos o servicios. Si vendes abrigos de montaña y a tu web solo llegan surferos que viven de ola en ola, pues imagínate.

Creo que sabes lo que quiero decir.

Y a lo mejor te parece raro, pero te daré otro consejo que me aplico yo cada vez que pienso en contratar algo.

Como decía el clásico anuncio de la tele…

Busca, compara y si encuentras algo mejor, cómpralo.

Supongo que no soy la primera copywriter que conoces, pero si fuera así, te recomendaría darte una vuelta por ahí, porque seguro que descubres cosas interesantes.

En internet hay demasiado de todo. Llámalo ruido, infoxicación, milonga, circo… así que lo mejor es rascar un poco para ver lo que hay debajo.

Por último, otra pregunta que me suelen hacer…

¿La inversión merece la pena?

Pues a ver, yo tengo mi opinión pero como puedes comprender, no soy nada objetiva ;-).

Cuando me preguntan esto me viene a la cabeza un ejemplo:

A mí me encanta viajar.

Y durante unos años, cuando era bastante más joven y viajaba con mi pareja, elegía casi siempre hoteles baratos en los que quedarme, fuera a donde fuera.

Esto era porque una vez en el destino, nos encantaba exprimirlo al máximo. Salíamos durante todo el día y disfrutábamos del lugar en el que estábamos.

Paseábamos, visitábamos museos, comíamos o cenábamos en restaurantes o puestos callejeros, vivíamos el lugar y conocíamos su gentes.

Al hotel, apartamento o “bed and breakfast”, volvíamos tarde y solo para dormir después de un día emocionante e intenso.

Con una cama y sábanas limpias íbamos más que “apañaos”.

Ahora el cuento me ha cambiado bastante.

Porque he cumplido los 40 tacos y me gusta viajar con mi familia, incluidos mis dos retoños.

Ahora la comodidad es el objetivo. Y estoy mayor, qué quieres que te diga.

No necesitamos lujos pero sí un lugar en el que disfrutemos todos y estemos a gustito.
También desayuno buffet si puede ser, que el niño nos ha salido exquisito ;-).

Asumo directamente que no vamos a poder exprimir el destino a tope porque el ritmo de los niños es otro, y si no quiero que me odien, hay que alternar visitas turísticas con ratos de entretenimiento y descanso.

Por lo que aunque no es mi rollo, pasamos mucho más tiempo en el alojamiento.

Actualmente, unas buenas vacaciones implican pagar bastante más dinero en un hotel, y sin duda merece “la alegría”.

Sabemos que la inversión la hacemos en momentos de felicidad, ilusiones, experiencias compartidas y recuerdos.

Preciosos recuerdos.

No sé si lo ves igual, pero creo que cuando sea una entrañable viejecita o mis hijos sean adultos de provecho, estos recuerdos serán los que nos saquen la sonrisa o la carcajada y no los de las horas que hemos pasado trabajando.

Ya me entiendes.

Conclusión, que cada uno tiene sus prioridades e invierte en lo que le da la gana.

Y lo que es caro, barato o una buena inversión, depende de cada uno, así que solo tú puedes valorar algo así.

Me gusta comentar siempre esto porque valoro mucho tu tiempo y el mío.
Si un precio bajo es importante para ti, comprendo tu situación y te animo a buscar otra alternativa, porque vas a encontrar servicios más baratos en internet.

Más caros también, la verdad sea dicha.

Y no te voy a contar que le dedico muchas horas y esfuerzo a cada texto porque no es importante.

Lo único importante en un buen trabajo, son los resultados.

El trabajo bien hecho, si se hace rápido, más mérito tiene.
Si no, cobraría más el dentista que más tarde en sacarnos la muela. Vaya plan ;-).

Ahora sí voy acabando, así que si todo esto no te dice nada, solo me queda desearte un buen día.

Pero si en algún momento quieres ponerte en contacto conmigo…

Solo tienes que escribirme a hola@copyterapia.com o usar el formulario al final de esta página.

Si lo haces, podemos charlar y ver si puedo ayudarte.

Hablar no nos compromete a nada a ninguno de los dos, aunque seguro que salimos de dudas ;-).

Hasta pronto,

Sandra.