Seleccionar página

O lo que es lo mismo:

Cómo trabaja un copywriter y qué es capaz de hacer para facilitarte la vida y mejorar tu negocio.

Bueno, pues lo primero que conviene saber es que un copywriter no es alguien que escribe bien.

Que también, porque si no, apaga y vámonos.

Pero no basta, amigos.

Un copywriter es alguien que escribe bien, PARA VENDER. Si no, no cuenta ;-).

Alguien que sabe bien cómo escribir textos estratégicos que conectan con el lector, que mueven emociones y que le guían para que realice una acción concreta.

Esa acción puede variar, dependiendo de tus intereses. Puedes querer que alguien se suscriba a una lista de correo, que siga leyendo en otro apartado de tu web o en un artículo concreto, que compre un producto o que contrate un servicio.

Por eso son textos estratégicos. Tienen un diseño determinado, según un plan establecido y conducen a una finalidad que hemos fijado antes de escribir.

Y por eso también, no hablamos de redacción, hablamos de copywriting.

De convertir visitas en resultados, y finalmente, en ventas.

Vale Sandra, lo he pillado. ¿Y cómo se hace eso?

Bueno, como esto es un post y no un curso completo de copywriting, mi propósito no es enseñarte a hacerlo. Pero sí me gustaría contarte qué es lo que hacemos los copywriter para conseguir todo eso. El proceso que seguimos y sus fases.

Así podrás comprender mejor nuestro trabajo, valorarlo como creo que se merece 🙂 y decidir si necesitas ayuda de un copy o de otro profesional llegado el momento.

A por ello ;-):

Fase 1: INVESTIGACIÓN.

Lo primero que hago cuando inicio un proyecto para un cliente, es buscar información. La información es poder y la buena información hay que buscarla, ordenarla y clasificarla para que sea útil. No podemos fiarnos de las intuiciones o creencias. Tenemos que comprobar que contamos con los datos adecuados, para tomar las decisiones correctas.

Para poder empezar a escribir aún nos queda mucho. Pero no te impacientes, todo llega ;-).

Hay muchas técnicas para investigar pero te diré tres, que tenemos que utilizar sí o sí:

  1. Información aportada por el cliente.

Es quién mejor conoce su negocio y su producto o servicio, así que le envío un cuestionario muy completo en el que me dará información detallada sobre todo ello. También le pregunto sobre su sector, su competencia, su estilo de comunicación, su historia personal y la de su empresa. Y lo más importante: su cliente ideal. Ese tipo de persona a quien puede ayudar, resolver un problema o mejorar la vida.

Muchos clientes, después de rellenar este cuestionario, dicen que sólo tener que hacer esa tarea, ya les ha ayudado un montón. Porque les hace pensar y analizar, les proporciona un conocimiento mucho más profundo que el que tenían, de todas las áreas clave para su negocio. Y eso les servirá para tomar decisiones más precisas en el futuro.

      2. Testimonios de clientes.

Si cuento con opiniones de personas que ya han trabajado con mi cliente, es genial. Porque aportan mucha información para analizar quiénes son y qué beneficios buscan. También cómo fue su experiencia, qué valoran y qué mejorarían.

También enseño a mi cliente a hacer las preguntas adecuadas para conseguir testimonios memorables, útiles, que aporten información de verdad, que aclaren posibles dudas reales y eviten objeciones del lector. Así podemos decidir usarlos como prueba social, en el trabajo de copy que tenemos entre manos.

      3. Análisis de la competencia.

Conocer al enemigo es fundamental ;-). Para saber lo que hace y lo que no.

Tenemos que intentar salirnos del rebaño, tener un estilo propio. Solo así conseguiremos ser memorables, dejar huella, quedarnos en la cabeza del lector.

Para poder hacerlo, tenemos que saber qué se está haciendo en el mercado y cómo podemos tener una propuesta auténtica y diferente. Y por supuesto contarla de manera adecuada.

Fase 2: REDACCIÓN.

Vale, ya estamos aquí. Como ves, esto no es llegar y besar el santo. Antes de escribir una sola palabra hay que tener claro lo que se va a hacer, cómo se va a hacer, a quien va dirigido y qué queremos conseguir.

Si hemos hecho bien la investigación, esto va a ser coser y cantar. Bueno, no tanto, pero sí mucho más fácil, porque lo que tenemos que hacer es poner por escrito la información que hemos conseguido en la fase anterior.

Exponiendo de manera ordenada y clara la propuesta de valor, transformando las características del producto en beneficios para el lector, aclarando sus dudas, anticipándonos a sus objeciones y miedos.

Fácil, ¿no? 😉

Jeje, menos mal que contamos con nuestros superpoderes de copywriter.

Fase 3: CORRECCIÓN.

Llegados a este punto, presentamos nuestra propuesta al cliente para que pueda revisar los textos y proponer alguna modificación si lo desea.

Como hemos trabajado mano a mano y con su información desde el principio, lo normal es que haya que matizar algunas cosas, pero que el enfoque general sea el correcto.

Hecho esto, hacemos entrega del borrador final:

El cliente, más contento que unas pascuas porque por fin ha conseguido un mensaje claro, auténtico y emocionante que transmite todo el valor de su trabajo. Que establece la conexión necesaria con su público para que le elijan a él entre otras opciones que no transmiten lo mismo.

Y la menda, la copywriter, encantada y satisfecha de haber superado otro reto con éxito, de hacer feliz a otro cliente (y a sus clientes), y de continuar con su empeño de salvar al mundo online de textos aburridos como un pan sin sal.

¿Qué te ha parecido? ¿Necesitas una ración de copy? 

Hasta pronto y feliz día 😉

Sandra