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Me acaban de llamar al móvil.

Un número que no conocía.

Así que lo he cogido y enseguida he escuchado ese ruido de fondo, como de sala llena de teleoperadores haciendo llamadas a diestro y siniestro.

Una chica se ha dirigido a mí y directamente ha empezado a soltar su discurso aprendido contra viento y marea. Aprendido, te escuchen o no. Sirva para algo o para nada de nada.

– Hola soy X. Te llamo de la compañía telefónica X. ¿Quieres ganar una Smart Tv? ¿Qué compañía telefónica tienes?

– Hola. Mira, perdona, pero estoy trabajando y no te puedo atender.

– ¡Pero si sólo son dos minutitos para que puedas ganar una Smart Tv! ¿eres una empresa o un particular?

¿Perdona?

¿de verdad alguien piensa que pueden vender así?

Hombre, algo venderán siempre. Eso está claro.

Siempre hay algún alma cándida que no tiene nada mejor que hacer que ponerse a charlar con una pobre chica, que tiene un trabajo infame, con unas condiciones de risa y a la que le han dado un cursillo acelerado y un guión surrealista que soltar 500 veces al día.

Pero está claro que eso no es vender.

Eso es hacer millones de llamadas como pollo sin cabeza y sin criterio. Y después rezar para que alguna caiga.

Pues vaya.

Estaremos de acuerdo en que eso lo sabe hacer cualquiera, ¿no?

Pero por el camino, has perdido un montón de tiempo y recursos, con un porcentaje de éxito bastante cómico.

Si tienes una web, te puede pasar lo mismo. Puedes dedicar un montón de tiempo y dinero a posicionar y recibir visitas. Y después ponerte a rezar para que alguna te compre.

Bueno, es una opción. De hecho, lo hace mucha gente.

Lo que está claro es que si no sabes vender, puede que suene la flauta alguna vez, pero eso no da para mantener un negocio.

Y si no sabes a quién te diriges, ni lo que necesita, quién te va a leer, o quién va a descolgar el teléfono al otro lado, pues apaga y vámonos.

¿Cómo vas a crear entonces un buen mensaje persuasivo que convenza?

Pues esa es la única manera de vender, que lo sepas ;-).

De todas formas… ¿no te deja ojiplático que compañías con un gran presupuesto y que llevan mucho tiempo haciendo negocio, aún hagan las cosas de esta forma? A mí no me entra en la cabeza.

Pero sí me ayuda a comprender, cómo sistemáticamente acuden a técnicas tan estupendas como el engaño constante.

¿Quién no ha sido engañado por su compañía telefónica, no?

Pues eso. Debe ser que no les queda más remedio. Que no encuentran otra manera de hacer que su negocio venda.

Pobrecitos 😉